viernes, 5 de agosto de 2011

Como en un cuento

Érase una vez una niña que
intentó la luz en universos paralelos
buscando soles que regalan
pinceladas de sol al mediodía.

Pesando los sonidos de la tarde
supo la lumbre de un trino...

Época de flor y anuncio de frutos
en ramas desaparecidas bajo un tumulto
de flores de aromo, amarillas.
La luz les caía encima, líquida
madurando dulces vainas encendidas.

Érase una vez...
cuando todo era lejano todavía.

La luz se presentó desde una congoja muda.
Se desplomó el tiempo, casi a traición.

Cuando la razón fue capaz de entender
las heridas habían hallado su lugar.

Ahora el tiempo es un Amante de sonrisa
quebrada. A veces, fingimos creernos.

Pero aquella niña que jugó su juego
sabe que no siempre se alumbran
las esquinas de los sueños...
Y que el peso de la lluvia se parece
al sosiego
de un gigante bueno.

miryamseia@cablenet.com.ar

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